|
Este mes nos visitan por tercera vez Enablers , la banda de San Francisco del sello Neurot ( Red Sparrowes, Neurosis, Oxbow ...) capitaneada por Pete Simonelli y que cuenta entre sus filas con colaboradores habituales de formaciones como Swans, June of 44 o el mismo Steve Von Till de Neurosis .
Un cuarteto veterano que al juntarse bajo la camiseta de Enablers han traído aire fresco al panorama del post rock nocturno y recitado, en la línea de bandas como Slint, Oxbow o los propios June of 44 . Será su tercera visita a nuestra ciudad, esta vez acompañados de los enérgicos y eficaces The Joe K-Plan , el dúo instrumental madrileño preferido por los fans del math rock que pronto contará en su historia con su primer trabajo discográfico después de sus dos alabadas demos.
Os dejamos con un texto de Luis Boullosa sobre la primera visita de la banda a Madrid:
“Hay quien paga cien euros por ver a los Stones y quien paga siete por los Enablers. Yo, y los que llenaron Siroco aquel sábado de abril, soy de los que se ahorran 93 para gastar en vicios y la angustiosa visión de la decrepitud vitoreada. Y de los que ganan, de paso, un extasiado vistazo a un arte vivo desarrollándose frente a uno en toda su gloriosa, oscura luminosidad.
Abrieron doss (ya con nuevo disco, Egometrie), a los que cacé a mitad de pase, y que demostraron dominan sus resortes a la perfección, capaces de lo agresivo y lo envolvente con igual solvencia, plenos de matices, maduros y convenciendo al personal. El tipo de música que el underground español pide a gritos ahora que Manta Ray van un tanto a la deriva. Es decir, arriesgada, vital, inteligente, docta pero sin perder su impacto en discusiones bizantinas y, además, profesional.
Pero el asunto sólo acababa de empezar. Se ha calificado lo que hacen Enablers como “spoken word”. Yo diría más bien que se trata de rock & roll terminal mezclado con poesía en proporciones letales, con una despiadada precisión que no se veía desde que Patti Smith aullaba poseída por Baudelaire y por su propio ego. Una demostración inapelable de que el rock es un ente inteligente pese a todo, en algún lugar al fondo del vaso: retorcidos, explosivos, monolíticos, espástico, cerebrales, la asombrosa descarga de los Posibilitadotes se podría situar en algún lugar entre el serpenteante e impetuoso discurso de Gallon Drunk y la heladora contradicción de Jesús Lizard; un lugar único, sobrevolado además a baja altura por las sombras de Nick Cave, Jim Carrol y Tom Waits, que su líder, el poeta Pete Simonelli, arrastra como nubes de tormenta sobre él.
Tres veteranos de la cirugía músico-emocional levantando con batería y dos guitarras (ni un solo) un erizado manto de post hardcore, frío, hosco y desagradable como la boca de un muerto para que sobre él la impagable, fantasmal pero muy corpórea estampa de Simonelli escupa sus recitados –literatura esquinada y compleja, pero también hermosa- y desarrolle su explosiva gestualita escénica, puro search&destroy mental entre Rob Younger y Nick Cave.
Nuevos, pese a su anclaje rock. Y nuevos con los viejos elementos -la alquimia que todos buscan y apenas unos pocos, contados, obtienen-, los de San Francisco dieron el mejor concierto que he visto en lo que va de año en Madrid. Y francamente, dudo que vea otro mejor. Una terapia absolutamente necesaria si no le tiene miedo a las palabras y eres de los que necesitas volver a creer. En lo que sea (excepto, claro, en los Rolling Stones)”
|